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Zita Lucía Arellano Zajur, una mujer ejemplar.
pen Redacción | 01 de Marzo de 2019
Zita Lucía Arellano Zajur.
Elías Barajas / Zita Lucía Arellano Zajur.
Zita Lucía Arellano Zajur.
Elías Barajas / Zita Lucía Arellano Zajur.
Zita Lucía Arellano Zajur
Elías Barajas / Zita Lucía Arellano Zajur

El papel de la mujer no es ser hermosa, sino ser agente de cambio

Zita Lucía Arellano Zajur siempre ha sido una mujer notable; primero, por su belleza y en especial, por convertirse en un elemento de cambio político, social y económico para su patria, para su Estado, para todos los que la conocen.

Como ella mismo dice “el papel de la mujer no es ser hermosa, sino ser un agente de cambio”.

“Fui formada por mis padres para ser responsable de mi vida, para preferir los valores de la cultura y el conocimiento, a los falsos brillos de la banalidad”, dice.

Licenciada en derecho por la UAZ en 1972, nombrada la mejor estudiante de derecho de la misma Universidad en el concurso de Los Mejores Estudiantes de México en 1975, titular de la Notaría Pública 29 de Zacatecas, Zita Lucía afirma que lo más importante que le ha pasado en su vida es ser madre, de Gerardo y Erika, “de quienes estoy tan orgullosa”.

“Hoy, con la experiencia que me da la vida estoy segura que lo mejor que podemos hacer los padres es, primero, formar a los hijos con valores; luego, dejarlos que tomen sus decisiones, ser respetuosos de lo que decidan hacer con su vida”

“Lo más importante para mi es mi familia; luego, mi profesión; enseguida, mi patria”.

Zita Lucía fue señorita Zacatecas 1971; segundo lugar en el concurso señorita México y asistió acompañando a la señorita México al concurso de Miss Mundo.

El Concurso de Señorita México estuvo marcado por el escándalo. Cuando se anunció que la señorita Zacatecas, Zita Lucía Arellano Zajur era el segundo lugar, dos miembros del jurado, Julio Alemán y Claudia Islas se pararon y dijeron que eso era un fraude porque los jueces habían votado en favor de la Señorita Zacatecas.

Al día siguiente le propusieron a Zita Lucía que aceptaraser coronada Señorita México y ella dijo que no se prestaría a ese juego.

“No voy a pisar el prestigio de una persona para llegar a algún sitio”.

Y así que quedaron las cosas.

Esa firmeza, esa visión y convicción de lo que es correcto e incorrecto ha marcado la vida de Zita Lucía y ha marcado la vida de quienes con ella se relacionan, como clientes de su notaría, como amistades, como parte de la sociedad zacatecana.