Estilo de vida

¿HICISTE UNA PAUSA EN TU VIDA? ¡HAZ QUE TENGA SENTIDO!

Ante la situación de aislamiento que vivimos en este momento, observamos con sorpresa cómo aquello que por ser tan cotidiano alcanzó a perder sentido y eliminó la capacidad de asombro y todo aquello que al estar tan distraídos nos estábamos perdiendo

Por: Psicóloga y Tanatóloga Yazmín Casas | 01 de Junio de 2020

El aprendizaje es parte de la vida en todo momento. 

Aprendemos acciones que a la larga se convierten en conductas automatizadas, desde cómo te levantas, comes, estudias, trabajas, ejercitas o muchas más; pero en el manejo de las emociones no hay algo que funcione a la totalidad de los seres humanos porque parte de nuestra esencia conlleva la autenticidad de nuestros actos. Hacernos conscientes de ello, algunas veces implica enfrentarnos con situaciones que nos desafían y ponen a prueba nuestra resiliencia, tolerancia a la frustración, capacidad creativa y calidad en nuestras relaciones de todo tipo.

Ante la situación de aislamiento que vivimos en este momento, observamos con sorpresa cómo aquello que por ser tan cotidiano alcanzó a perder sentido y eliminó la capacidad de asombro y todo aquello que al estar tan distraídos nos estábamos perdiendo. Nos reencontramos con nosotros mismos, en la relación que establecimos con la familia, amigos, pareja, hijos, sociedad. Intentamos mantener a toda costa los elementos que sostenían nuestra creencia de seguridad y/o estabilidad, y olvidamos encontrarle el sentido a cada una de esas pruebas.

Ahora que el contacto físico se limitó, las actividades sociales, laborales, escolares, se detuvieron; los padecimientos físicos y/o emocionales surgieron o se exacerbaron y quedamos de frente con lo que hasta hoy creíamos haber construido, nos permitimos comenzar a mirar hacia dentro y en el camino descubrimos tristeza, esperanza, rabia, fe, desconsuelo, compasión, ansiedad…

Estamos en una pausa que nos invita a trabajar en todos aquellos aspectos emocionales que habíamos estado eludiendo y que ahora se presentan con toda la decisión y fuerza pidiendo ser escuchados. ¿Cuándo fue la última vez que le diste sentido a cada uno de tus días? Y ¿cuándo fue la última vez que elegiste dejar de escuchar lo que alguien más esperaba de ti para darle cabida a la realidad que visualizaste? ¿y cómo se supone que podríamos ser conscientes de nuestro potencial como seres humanos si todo el tiempo intentamos controlar lo que sucede en torno a nosotros?

Este es un proceso de aprendizaje general, trabajemos las limitaciones que nosotros mismos impusimos en la forma de percibir el mundo y su aparente realidad, intentemos descubrir aquello que cuando niños era nuestra única verdad y enfrentemos con valor nuestros mayores miedos abrazando con amor la posibilidad de un auténtico cambio. 

La capacidad de romper patrones y modificar conductas es inerte al ser humano, pero primero hay que preguntarse si estamos dispuestos a abandonar nuestros hábitos destructivos ya que traer nuestros fantasmas del pasado a nuestro presente habla del miedo que se manifiesta en nosotros al no tener con qué llenar esos vacíos e implica dejar de confiar en que cada día traerá algo mejor.

Ser compasivos con nosotros mismos implica hablarnos de la forma como hablaríamos a la persona que más amamos después de haber cometido algún error y ser generosos con los demás implica ver desde al amor y no desde el juicio; es ofrecer dar aquello por lo cual no espero retribución y es poner lo mejor de nosotros mismos al servicio de alguien más.

Y tú, ¿ya te preguntaste qué es lo que está esperando la vida de ti?