Estilo de vida

ANNA LARA

LA CREACIÓN DEL VESTIDO PERFECTO

Por: Redacción | 20 de Enero de 2021

El vestido de novia es ahora un símbolo de belleza y estilo en el lenguaje de bodas. A través del diseño, la prenda resalta la imagen de la mujer y crea un momento imperecedero en la memoria de aquellos que lo contemplan. Es que un vestido de nupcias va más allá de los textiles, su construcción es un proceso que involucra los deseos de la novia y el buen gusto de un diseñador. «La clave es entender e interpretar sus ideas, atender al estilo personal de cada novia», dice al respecto Anna Lara, diseñadora y fundadora de Anna Lara Atelier.

 

Anna cuenta con una amplia trayectoria dentro de la industria del diseño y la moda. Con un talento sobresaliente que le valió el reconocimiento de la marca estadounidense Marchesa, Anna se enamora de los vestidos de novia durante su periodo laboral con esta marca. Es justo en el año 2013 que Lara diseña el vestido de novia para su mejor amiga, inaugurando así en 2016 un proyecto Zacatecano enfocado en la elegancia y feminidad. Como una experiencia llena de emociones, una boda es la ocasión adecuada para disfrutar del arte del diseño.

Pero ¿cómo aborda Anna el proceso de diseño y elección del vestido perfecto para sus clientas? «Me gusta mucho incluir a la novia en el proceso, es muy importante saber qué le gusta y qué no. Siempre les pido un moodboard para saber qué dirección tomar y qué sugerencias hacer», reitera la diseñadora, quien afirma que cuidar el estilo personal de cada novia es indispensable para, posteriormente, agregar el sello característico de Anna, «cada clienta es diferente». Es justo ahí que surgen las propuestas de telas, encajes y bordados que más se adecuen a esa imagen mental de un vestido perfecto.

Una cita con Anna Lara comprende un conjunto de posibles diseños, texturas y cotizaciones que dan pie a los primeros pasos del proceso creativo. Para llegar a la meta se tiene que pasar por diferentes etapas, se toman medidas: un talle básico personalizado en papel y moldes que guiarán la transformación de la tela.  «La clave de un vestido es su estructura: su base, pues con ella se da forma a la prenda», comenta Anna, «se realiza la primera prueba que casi siempre consiste en la base y suele ser la prueba más larga, ya que en ésta hacemos todo tipo de ajustes que nos indique el cuerpo». En una segunda prueba, se puede asegurar que ya se cuenta con el 80% de la prenda, aunque existe la posibilidad de realizar ajustes sobre el trabajo ya realizado. En una última prueba, el vestido está totalmente terminado.      

 

Anna sugiere que es necesario mandar a hacer un vestido de novia con tres o cinco meses de anticipación. Nos cuenta que estos meses son clave, pues el cuerpo sufre de cambios ocasionados ya sea por estrés, emoción o una combinación de ambos, así el producto final está garantizado a lucir espectacular en el cuerpo de la novia. Con esta idea, Anna continúa con algunas características de las telas que valen la pena considerar: «Hay telas que marcan todo, otras que se arrugan muy fácil y otras que crean mucho volumen no deseado. No me gusta trabajar con telas muy duras y gruesas. Un vestido debe tener fluidez, ligereza».

 

El proceso de búsqueda de vestidos suele ser abrumador por su carga significativamente emotiva para la novia, por lo que Anna recomienda disfrutar el momento de entablar comunicación con un diseñador, de llevar calma para encontrar balance y evitar decisiones apresuradas. Lo mejor es no saturarse de información, ideas o comentarios.