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NUTRICIÓN DE LA MUJER EN FUNCIÓN DE LA EDAD

A lo largo de la vida, las mujeres atravesamos por una serie de procesos fisiológicos, con cambios en nuestro organismo lo que genera que cada etapa tenga sus propias necesidades nutricionales. Además que es importante conocer nuestro metabolismo y sus cambios en cada etapa para poder mantener un peso adecuado, sentirnos bien y prevenir enfermedades.

Por: Lolis Robles | 08 de Marzo de 2021

A continuación te presento algunas recomendaciones generales para mejorar tu alimentación según la etapa en la que te encuentres:

Si estás lactando:  

Durante esta etapa no se aconseja iniciar ningún tipo de dieta o régimen alimenticio estricto. La mejor opción es optar por una alimentación completa, variada y equilibrada. Sin restringir ningún nutriente.

 

Si estás embarazada:  

El embarazo es una situación fisiológica en la que los requerimientos de energía, proteínas, vitaminas y minerales se modifican como consecuencia del desarrollo y crecimiento de tu bebé.  

 

Vitaminas y minerales: la necesidad de estos puede variar dependiendo cada persona, nutrientes como el yodo y el hierro se tienen que vigilar en la alimentación.

 

Carbohidratos: deben elegirse de buena calidad, y evitar carbohidratos simples como azúcar y harina (productos de panadería)

Proteína: puedes consumir dos raciones diarias siendo las fuentes principales carnes blancas, legumbres y huevo.

 

Debe vigilarse el calcio, hierro y la vitamina C para mejorar su absorción.

 

Valorar si presentas algún síntoma que requiera la adaptación de la dieta como estreñimiento y acidez.

 

Evitar el consumo de pescado con mayor contenido de mercurio, no consumir alimentos crudos como carne y huevo, moderar la cafeína y mantener buena higiene en los alimentos.

 

Durante la menopausia:  

En esta etapa, se experimenta una serie de cambios hormonales y aparecen síntomas como exceso de calor, sofocos,  palpitaciones o la pérdida de masa ósea. Para mitigarlos  te recomiendo lo siguiente:

 

Reducir el consumo de grasas saturadas

Aumentar el consumo de grasas saludables (frutos secos, aceite de oliva virgen, aguacates y pescado).

Moderar el consumo de carne roja.

Disminuir la cantidad de sal.

Realizar ejercicio físico moderado